Hay caminos que no salen en el mapa
Nota: Este escrito nace de observaciones, conversaciones y reflexiones personales.
Hay historias que te obligan a bajar el paso y a escuchar con el corazón en la mano.
Hace poco, una amiga me compartió un testimonio que ella escuchó de otra persona.
Cuando la mamá de esa persona se enfermó, le dieron un break para ir a verla y estar con ella… pero su mamá falleció. Regresó con ese peso encima, como si la vida no diera espacio para pausar.
Dos semanas después, su papá sufrió un infarto. Avisó en el trabajo esperando un poco de humanidad, de empatía pero le dijeron: “Si vas, es bajo tu riesgo”.
Su papá estaba solo. Él decidió ir. Decidió ser hijo antes que empleado. Y su papá murió. Al regresar, ya no tenía trabajo.
Y ahí uno se pregunta… ¿en qué momento se nos perdió la empatía, la humanidad y el amor al prójimo?
Sí, la ley existe y es necesaria. Pero cuando se usa para apagar la compasión, algo anda mal. No todo se puede medir con la misma vara.
He aprendido que el cuerpo no separa emociones del camino. El estrés, la tristeza y la impotencia se sienten en el cansancio, en el cuerpo, en las piernas, en la caída del cabello, y en la inflamación y el dolor, aunque no todo el mundo lo entienda y muchos creen que se exagera.
Como cristiana, esto me toca profundo. Jesús nunca se escondió detrás de normas; miró, escuchó y actuó con misericordia. La fe sin empatía se queda en palabras bonitas.
Este espacio no busca señalar ni acusar. Es solo una pausa para reflexionar, cuidar el corazón y seguir caminando con más conciencia.
🌿 En este mundo que corre tan rápido… ¿cuándo fue la última vez que bajaste el paso y escuchaste de verdad?
Muy cierto. Deberíamos tener más empatía con los demás. Porque hoy tal vez le toque a uno y mañana me toque a mi.
ResponderEliminarTotalmente, así es. La empatía nunca sobra y siempre vuelve a nosotros. 🌿
EliminarEl mundo actualmente es violento y agresivo, hoy día cada quien mira por su propio bienestar sin importarle el prójimo, es lamentable ver una humanidad cargada de egoísmo y de codicia, un mundo donde nunca fue más fácil la información, nos volvimos errados al mirar a quien está necesitado. El amor se volvió un verdadero milagro en nuestras vidas.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo contigo, el amor hoy es un milagro que hay que valorar. Gracias por tu comentario
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
Eliminar