No somos caras, somos conscientes.
El otro día, hablando con una amiga, soltamos una frase que sonó fuerte: “nosotras somos caras”.
Caras porque comer bien, no es barato, caras, porque lo orgánico cuesta más, caras porque cuidarse, de verdad, no es lo más económico del mundo.
Pero me puse a pensar luego de terminar la conversación, ¿espérate un momento, de verdad, somos caras o simplemente estamos claras?
Porque aquí no se trata de lujo, ni de estar en la moda. Se trata de necesidad de comer cosas que no nos caigan mal. De mover el cuerpo, sin maltratarlo. De invertir en salud, porque el cuerpo no da break para improvisar.
Y eso que ni he mencionado las medias de compresión, que no son un adorno, son parte del uniforme diario. Ni las terapias de drenaje linfático que no son un capricho, son alivio, ni las terapias acuáticas que ayudan a que el cuerpo se sienta más liviano, cuando ya está cansado de cargar tanto, ni los zapatos cómodos, qué tal vez no sean los más lindos para otros, pero son los que nos permiten llegar al final del día, sin querer quitarnos a mitad de camino.
Aquí no es que vivamos con miedo, es que vivimos con conciencia. Cada movimiento cuenta. Cada decisión pesa. Y sí, nos gusta viajar, nos gusta salir, nos gusta las aventuras, pero a nuestra manera. Pensando planificando con cariño al cuerpo.
Porque cuando el cuerpo ha pasado, por tanto cuidarse, deja de ser opcional y se convierte en amor propio.
Hay cosas que llaman lujos, pero para nosotras son necesidades emocionales y físicas: comer, sin inflamarnos, descansar, sin culpa una terapia que afloja el cuerpo meterse al agua y sentir alivio, usar zapatos que no nos maten y regalarle al alma, un respiro de vez en cuando con un viajecito, esto para nosotros, no son lujos.
Así que no… No somos caras, somos mujeres que se cansaron de sobrevivir y decidieron cuidarse y vivir. Y la salud, aunque cueste, siempre vale la pena.
¿Alguna vez se han dicho que cuidarte, “sale caro”?, ¿cómo lo has vivido tú ?


Comentarios
Publicar un comentario