Una pizza que terminó siendo galletas.
Hoy saliendo del trabajo, paré a comer algo rápido y elegí Subway. Soy vegetariana y las opciones no siempre abunda, así que pedí una pizza de vegetales.
El muchacho que me atendió parecía nuevo, muy nuevo. No encontraba la masa y para no olvidar los ingredientes, sacó en un papel y un vegetal de cada uno de los que quería . Yo me quedo mirándolo y le pregunto si esa era todo lo que le iba a echar, él me responde: esto es sólo para acordarme, y seguí esperando con paciencia; todos hemos sido nuevos alguna vez.
Entro la masa al horno sola, sin vegetales, mientras yo seguía esperando. El comenzó a atender a otros clientes.
Al rato lo veo que qué va a sacar la masa, y le menciono que soy alérgica a la carne. No por exagerar, sino porque muchas veces él vegetarianismo, se ve como un capricho y no como una elección que merece cuidado y respeto. Además, la carne me da malestar y me repugna, así que no es cuestión de gusto: es mi cuerpo y mi salud, la que marca la diferencia.
Le pedí que se cambiara los guantes, porque el cliente anterior había pedido carne y accedió sin problema. Una vez la masa fuera del horno añadió todos los ingredientes y volvió a colocar la pizza por el tiempo indicado al horno.
Al nuevamente sacarla, me la enseñó y me preguntó si la quería más tostada. Le digo que estaba bien así, le agradecí y pague.
Me llevo la Pizza al carro con hambre al darle el primer mordisco me doy cuenta de algo muy claro: los vegetales estaban bien, incluso hasta fríos. El queso y la salsa no eran el problema. El problema fue la masa que estaba demasiado quemada, dura como una galleta imposible de morder. Imposible de comer. No era una pizza mal hecha. Era una masa completamente inservible.
De pronto pensé, habrá sido el destino para que no comiera harina. 🫣 Podía volver a pedir que me la cambiara. Tenía toda la razón para hacerlo y estaba en todo mi derecho. Pero pensé que el muchacho es nuevo y no quiero añadirle presión ni hacerlo pasar mal rato.
Y decidí irme con $14 y pico menos de mi bolsillo y una pizza que no pude comer.
Y aquí es donde quiero preguntarte a ti: ¿qué hubieras hecho tú?, ¿La devuelves, aunque sabes que la persona es nueva o…te la quedas por empatía aunque no puedas comerla?
¿Reclamar es falta de consideración…o es simplemente poner un límite justo?
Yo todavía no tengo una respuesta clara, sólo sé que entre la compasión y el silencio, a veces quedamos nosotras mismas en segundo plano.
Te leo


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