Semana nublada… Pero con propósito
La semana pasada empezó media rara… De esas que tú dices “ esto comenzo nublado… Y no eso lo por el clima”.
Lluvia, cielo, gris… Y yo, por dentro más o menos en la misma sintonía.
El lunes era feriado y bajé revoluciones, pero no completamente porque por la tarde me tocaba dar clases. Así que ahí estaba, hice todo lo que tenía que hacer en la mañana y responsablemente haciéndome mi almuerzo para ir a la escuela… Cuando de repente…¡zas! me llevé medio dedo, picando papas. 😩
Sangre, susto, dolor, y esa sensación de no saber qué hacer. Estar entre ir al médico a ponerme puntos o quedarme así…y mirando el reloj y .¿ahora qué hago?
Por qué hay días en que el cuerpo dice bájale, pero la vida dice dale. Como pude me atendí, me vende, resolví y me fui. No fue fácil, pero cumplí.
Y termina el día como uno termina cuando sabe que no fue por fuerzas propias:
Gracias señor, porque hoy me sostuviste, fueron mis palabras.
Llegué a la casa y me puse a pensar: en abuela enferma, en las cosas que me habían pasado, en mi familia de viaje, entre otras cosas. Y cuando el corazón se aprieta el cuerpo también lo siente más de lo que uno quisiera.
Esa noche descansé… Bueno lo intenté.
Y al siguiente día abrí los ojos y dije gracias Dios por un día más.
Porque a veces eso es suficiente: agradecer, y en medio de mis pensamientos, también me vino una frase: “ Señor hoy manda más, si más me merezco”
Pero rapidito, me acordé: cuidado con lo que pides, porque Dios sí responde😅
Y ahí entendí algo importante… No es pedir más, es aprender a haber propósito en lo que ya está pasando.
Y como si la semana quisiera confirmarlo … Ese mismo día, por una confusión terminé cerrada en la escuela.
Si, encerrada. Sí, como en una película de terror. 40 minutos que me hicieron reflexionar.
Al principio fue un: pero ven acá, ¿esto es en serio?
Pero después… Silencio, y ese silencio me hizo preguntar, Señor y esto porque. No hubo respuesta en palabras, pero si hubo Paz y comencé a reírme.
Y comprendí que a veces uno no está perdido, sólo está en pausa.
El resto de la semana gracias a Dios bajó la intensidad 🙌🏽 y cuando vine a ver, ya se había terminado la semana.
Y ayer comenzó una nueva semana. Y yo aquí aprendiendo a caminarla. A veces más ligera… A veces no tanto. Otras veces, con el cuerpo cooperando… Y otras, teniendo que hacer ajustes en el camino, pero aquí sigo.
Porque al final del día, soy una viajera y no de las que tiene todo resuelto… Sino de las que aprende a seguir aún cuando el camino se sienta cuesta arriba.
Y hoy no le pido a Dios, que no pasen cosas… Le pido que, pase lo que pase, yo pueda ver el propósito.
Que pueda aprender, que pueda crecer, y que lo que yo viva le sirva a alguien más.
Porque si te pasó algo la semana pasada o ya te pasó algo esta semana tranquila, no es casualidad.
Tal vez sólo estás caminando una ruta que, aunque no entiendas ahora también tiene destino.

Como se dice de las experiencias uno medita, aprende y crece.
ResponderEliminar