¿Hace cuanto no vas a la playa?
No lo pienses mucho… solo contesta en tu mente. Yo vivo a minutos del mar. Y aun así… llevo casi dos años sin ir. Dos años con la playa cerca… y yo lejos de ella. Y no es una sola razón. A veces es el cansancio, la rutina, la vida diaria… esa lista infinita de cosas que “hay que hacer”. Y sin darte cuenta, empiezas a posponer lo bonito. “Después voy.” “Cuando tenga tiempo.” “Cuando esté más tranquila.” Y ese “después”… se vuelve costumbre. Y se te va la vida. Mientras tanto, hay personas soñando con venir a Puerto Rico. Con ver este mar que yo tengo a minutos, y yo… sin ir. Y ahí es cuando te das cuenta: no es que no lo tengas cerca… es que dejaste de ir. Tal vez este mensaje no una invitación a ir a la playa. Tal vez es un recordatorio de volver a lo simple. A lo que siempre ha estado ahí. Antes de que la vida te lo convierta en “algún día”.




