Lo que guardamos en nuestro baúl y de vez en cuando sacamos.
A veces el silencios hace falta para sanar, coger fuerza y se seguir en el viaje de la vida. Si extrañabas leer este blog tanto como yo extrañaba sentarme a escribir, te doy la bienvenida otra vez a mi desahogo, donde la vida se cuenta sin filtros con el corazón en la mano. Hay noches donde me acuesto a descansar, pero la mente no quiere y se remonta a un viaje al pasado. Momentos en que uno piensa en todo y repasa las historias vividas, lo que te ha costado decir, superar y sanar por dentro. Entre todos los recuerdos que guardo en la memoria, hay uno que aunque el tiempo ha pasado su dolor, todavía tiene la fuerza de sacarme lágrimas. Un angelito que se fue sin saber que era. Después de casi 9 años ese pensamiento sigue vivo en un rincón dentro de mi y, aunque algunos pudieran cuestionarlo es parte de la historia que cargo. Viajar por la vida, bregar con el día a día y cargar con una condición como el lipedema te enseña a llevar otro tipo de equipaje que n...

